Aïssa

Diffa, Níger

Escucha la historia de Aïssa en voz de Xavier Aldekoa.

El valor de Aïssa es uno de las principales armas contra Boko Haram. El grupo yihadista nigeriano, cuyo nombre en lengua hausa se traduce como “la educación occidental es pecado”, ha declarado la guerra a los profesores que dan clases a los niños de la región. En los últimos cinco años, los extremistas han asesinado a más de 600 educadores, quemado cientos de escuelas y obligado a huir a miles de profesores. Aïssa no piensa dejar de enseñar. Es profesora adjunta en el colegio del campo de refugiados de Garoum Wanzam (sureste de Níger) un conjunto de carpas de lona azul donde decenas de niños refugiados acuden cada día a recibir la lección. Es consciente del riesgo de su gesto. “Tengo miedo, claro. Hace unas semanas, quemaron una escuela en el pueblo vecino. Pero no pienso dejarlo, nuestro trabajo es muy importante aquí”. Aïssa tiene a 62 alumnos a su cargo de entre seis y siete años y, además de las dificultades de enseñar a tantosalumnos y sin apenas material, a menudo tiene que gestionar sus miedos. “Cuando sopla el viento fuerte y un trozo de lona suelto da un latigazo, los niños se asustan y algunos se ponen a llorar. Algunos han visto muchas cosas”. Aïssa perdió a su madre antes de llegar al campo de refugiados y ahora se ocupa de sus dos hermanos pequeños. Si le dejaran pedir un deseo, dice, no tendría dudas: “que haya paz y podamos volver a casa”.