Reportaje — 13

Sierra Leona: la resiliencia de la juventud africana

 

Fotografía: Toni Arnau | RUIDO Photo
Texto: Clara Roig | RUIDO Photo

En 1991, el desempleo y la insatisfacción entre la población joven de Sierra Leona fueron unas de las principales causas de la violenta guerra civil que azotó el país durante 11 años. A pesar de los intentos para desarrollar el país y de las inmensas riquezas naturales que guarda (diamantes, oro, rutilo, bauxita, hierro), Sierra Leona sigue siendo de los países más pobres del mundo. Ocupa el puesto 180ª de 187 en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. La desproporción de jóvenes —un tercio de la población tiene entre 15 y 35 años— hace que sus expectativas vitales pronto queden frustradas. La mayoría de jóvenes de las áreas rurales migra a la capital, Freetown, en busca de trabajo, quieren estar en  allí donde suceden cosas, en el centro de la acción. Sin embargo, el 70% de los jóvenes no encuentra trabajo o si lo hace es en condiciones precarias dentro del sector informal. Su día a día consiste en trampear estas dificultades en busca de mejorar su realidad cotidiana. Al final, la única solución que encuentran es migrar más allá de las fronteras de su país e incluso de las fronteras africanas. Esta fotogalería de Toni Arnau retrata la juventud africana en su resiliencia cotidiana, la futura fuerza migratoria del continente.

 

 

Dudou trabaja en uno de los muchos vertederos que hay en Freetown, la capital de Sierra Leona. Recoge plástico para venderlo después y vive en la calle con su su mujer y su hijo. Entre los dos ganan menos de 200,000 leones al mes, alrededor de unos 20€. El alquiler mensual en una chabola de 15m2 en Freetown cuesta una media de 250,000 leones. Mientras que una habitación de hotel, 500,000 leones por noche.

 

Durante la posguerra en los años 2000, se construyeron barrios enteros de forma irregular para suplir la demanda de vivienda de la creciente población urbana. La construcción desenfrenada ha comportado que el bosque tropical que aguanta el suelo de las colinas, protegiendo la ciudad, desaparezca. En Agosto de 2017, la montaña de Sugarloaf colapsó en un alud de barro, llevándose las casas y causando al menos 400 muertes.

 

Ibrahim se abraza con su mujer al retornar a su casa en Freetown, después de estarse meses estancado en Bamako, Mali. Cuando Ibrahim cumplió 23, decidió abandonar su ciudad de origen en los suburbios de Freetown para emprender el The Backway, la ruta migratoria hacia Europa. Su sueño era llegar a Holanda y convertirse en jugador de fútbol profesional. Al llegar a las puertas de Libia, el miedo a ser secuestrado pudo con él y decidió retroceder. Intentó durante un tiempo buscar rutas alternativas pero al final por falta de dinero,decidió volver en un programa de retorno de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

 

 

Los jóvenes sierra leoneses acostumbran a ir a la playa de Lumley Beach de unos 4 quilómetros de largo, para correr y hacer deporte durante los días de cada día. En 2015, el gobierno demolió los puestos de comida hechos de bambú para reemplazarlos por un proyecto de hoteles de lujo y casinos. Tres años más tarde, algunos continúan en construcción.

 

En mayo de 2018, miles de personas salieron a la calle para celebrar la victoria del general militar retirado Julius Maada Bio en las elecciones presidenciales. Después de 10 años en la oposición, el Partido del Pueblo de Sierra Leona (SLPP) consiguió volver al poder en unas contiendas muy reñidas contra la formación rival, el Congreso de Todos los Pueblos (APC).

 

Varias personas prenden fuego en uno de los vertederos de Freetown, Sierra Leona. Trabajar en los vertederos de la ciudad es una de las opciones que tienen jóvenes y niños de ganarse la vida. El relator de las Naciones Unidas ha advertido del peligro para la salud y el medioambiente de las sustancias tóxicas derivadas de la mala gestión de los residuos en Sierra Leona.

 

Un hombre fuma cocaína en el suburbio de New England, en Freetown. Durante la guerra civil, los adolescentes drogadictos desempeñaron un papel clave en la difusión de la violencia. Hoy en día, Sierra Leona se ha convertido en país de tránsito en la ruta mundial de narcóticos. Los jóvenes de la ciudad se evaden con las drogas de su realidad frustrada por no encontrar trabajo. Uno de cada cuatro jóvenes y adultos padecen adicción. Las drogas más comunes son el cannabis, Brown Brown (heroína) y cocaína, de acuerdo con el informe del 2013 de la Agencia Nacional Contra el Tráfico Ilícito de Drogas.

 

Mariama se divierte en el jardín de su casa en Waterloo, un pueblo a las afueras de Freetown. Con nueve hijos a cargo, este es uno de los pocos momentos que tiene libres. Mariama se casó con 18 años con un líder de la comunidad, convirtiéndose en una de sus cuatro mujeres. Ella se lleva bien con todas menos con su mejor amiga, que también se casó con él porque era rico. En Sierra Leona la poligamia es una práctica común y más del 35% de las mujeres están casadas con un hombre que tiene más de una mujer.

 

Un niño juega en el techo de un coche abandonado en Waterloo, a 30km de la capital de Sierra Leona. En esta zona, las casas no tienen electricidad ni sistema de agua potable. La epidemia del ébola que sacudió el país entre 2014 y 2016 y las inundaciones de 2017 derrumbaron las ya de por sí escasas infraestructuras básicas que se habían construído durante el mandato de Ernest Bai Koroma.

 

Un hombre descansa en una cementera tras una ardua jornada de trabajo en Freetown. Trabaja unas 12 horas diarias y su salario es de 250,000 leones al mes, menos de 20€, lo que no le da ni para pagar el alquiler de una pequeña chabola. Dos de cada tres sierra leoneses vive por debajo del umbral de pobreza determinado por Naciones Unidas, es decir, con menos de 1,25$ al día.

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Fotoreportaje — 12

El barco
de las mujeres rotas

En la bodega inferior del barco viajaban 69 mujeres, más de lo habitual. Casi todas estaban enfermas, casi todas viajaban solas, casi todas habían sido violadas.